Recuerdo como si fuera ayer ese 8 de Diciembre.
Me levente temprano tratando de concentrarme en no pensar en lo que estaba por suceder.
Nadie dijo mucho. Preparamos las cosas para el viaje a Santiago como si fuera un fin de semana cualquiera.
Tomamos la Autopista del Sol porque ese día la ruta 68 estaba cerrada por la peregrinación a Lo Vazquez.
La despedida en el aeropuerto fue solitaria. Solo mis padres y una de mis hermanas. Como si hubiera sido un viaje mas de vacaciones.
Llego la hora de ingresar a Policía Internacional.
Mi madre no lloro.
Cuando pasamos la caseta del oficial, me di cuenta que ya no había vuelta atrás.
Sentí deseos de correr, devolverme. Que estábamos haciendo?!. El momento de partir había llegado. La familia y la patria quedaban atrás...
Llore desconsoladamente. La decisión ya estaba tomada.
Era el comienzo de la historia...
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